Las mujeres que salvaron su vida viajando en el tiempo

¿Sería posible la existencia de universos paralelos aquí, ahora mismo? ¿Sería posible que de hecho, se solapasen en un momento dado de nuestras vidas? Vámonos en este artículo a la localidad de Wellington, Estados Unidos, en 1980. Aquí tenemos a una mujer llamada Carla junto a su hijastra Beth (ambos pseudónimos) cruzando una concurrida calle con muchos carriles. Los coches están detenidos en ese paso de cebra y cuando las dos protagonistas están llegando al final del cruce, un coche aparece a toda velocidad, saltándose el semáforo, en dirección hacia ellas.

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Esperando un fatal desenlace, un inminente y mortal choque, de repente, ambas mujeres se ven al final del cruce sin haber recorrido los últimos metros y sin haber sido brutalmente atropelladas. Están al otro lado de la carretera como si hubiesen sido teletransportadas y sin saber qué diantres ha ocurrido.

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En ese momento ambas entran en un estado alterado de conciencia, y, de pie, observan una visión desde el suelo y la llegada de unas ambulancias. Están viendo casi en estado de trance lo que les hubiera pasado si hubiesen sido atropelladas. ¿Pero cómo demonios han pasado al otro lado de la calle? Durante su experiencia, idéntica en las dos mujeres, son trasladadas en la misma ambulancia y, por separado, luego describen los mismos detalles del interior de la misma. Jamás habían estado en una ambulancia antes.

El incidente de regresión que les permite observar cómo se habría desarrollado ese universo paralelo en el que son atropelladas termina abruptamente con la muerte de ambas en el interior de esa ambulancia.

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Aquí tenemos un deslizamiento del tiempo en el que las mujeres son inmediatamente teletransportadas de un sitio a otro, como si hubiesen sido cogidas y llevadas literalmente al universo paralelo en el que entran en la calle diez segundos antes (por cualquier detalle o decisión anterior) y se libran del accidente. Cuando eso ocurre, las testigos experimentan una visión completa del universo paralelo que les habría tocado vivir de forma normal. ¿Por qué el fenómeno de los viajes en el tiempo las habría salvado? ¿Y por qué les mostraría lo que habría sido ese posible mundo en el que ellas vivían sus últimos momentos?

Si os ha gustado este artículo os invitamos a ver este programa especial que hice sobre el increíble caso de Nokona y Yanci en Estados Unidos y grabado con cuatro filtros distintos. Espero que sea de vuestro agrado.

Fuente:
WELLINGTON, Jack, 2012. Disponible en: <http://timeslipaccounts.blogspot.com.es/>
Viajes en el tiempo. Vicente Fuentes 2016 MR Ediciones, Editorial Planeta.

Fotos: Flickr. Creative Commons, cua.

¿Qué hay en la Zona del Silencio en México?

Vicente Fuentes expone todos los enigmas conocidos del famoso desierto conocido como la zona del silencio y expone diferentes casos relacionados con fenómenos paranormales y apariciones ovni. Estudiaremos el enigma desde numerosas vertientes y haremos una recreación de un famoso caso con humanoides que a día de hoy continúa sin explicación. Esperamos que el programa sea de su agrado.

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Nuevo libro de Vicente Fuentes: Viajes en el tiempo: casos reales

Hola a todos, hoy 29 de febrero, día especial donde los haya os presento el libro que he escrito con todo mi cariño y que se llama Viajes en el tiempo: casos reales. Ha sido una investigación muy bonita de hacer y como ha sido tan especial he hecho este vídeo para celebrarlo con todos vosotros con una pequeña introducción con cartulinas. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, sois increíbles.

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Links para comprar el libro Viajes en el Tiempo: Casos Reales , escrito por Vicente Fuentes:

http://www.planetadelibros.com/libro-viajes-en-el-tiempo-casos-reales/209938#comprar

http://www.casadellibro.com/libro-viajes-en-el-tiempo-casos-reales/9788427042575/2913981

Kindle: http://www.amazon.es/gp/product/B01BJ7NE4G/ref=dp-kindle-redirect?ie=UTF8&btkr=1

http://todoebook.com/VIAJES-EN-EL-TIEMPO_-CASOS-REALES-VICENTE-FUENTES-EDICIONES-MARTINEZ-ROCA-LibroEbook-ES-SPB0337241.html

Música: Disasterpiece (FEZ OST)

El asombroso vórtice espacio-tiempo de Hamburgo de 1932

Viajes en el tiempo, vórtices, momentos únicos en donde personas corrientes ven algo que no corresponde y que no encaja según su espacio y su tiempo, según el instante en el que estén en ese periodo de la historia. No sabemos definir a día de hoy qué es el tiempo, pero la ciencia expone que es más una dimensión que se solapa con la nuestra, en la que vivimos, en la que nos desarrollamos. Es una dimensión física pero no la vemos. El tiempo existe pero no podemos apreciarlo, se nos escapa de las manos, no podemos manipularlo. Y lo sorprendente es que esa dimensión tiene fallos.

Hoy en ufopolis vamos a estudiar un caso que data de 1932 y que fue escrito por los periodistas Ron Edwards, C. B. Colby, y John Macklin que desde luego no nos dejará indiferentes. Cogemos la máquina del tiempo (literalmente, podríamos decir) y viajamos a Hamburgo, Alemania. Allí tenemos al intrépido reportero J.Bernard Hutton y al fotógrafo Joachim Brandt en la redacción de un periódico local de Hamburgo hablando con su jefe. Les manda hacer un reportaje sobre los astilleros de la localidad, fotos y entrevistas, que se empapen bien del ambiente y que redacten alguna historia desconocida para el gran público. Y vaya si se empaparon bien, pero no de la manera en la que pensaban hacerlo…

Hutton y Brandt fueron para allá en el viejo coche de la editorial y llegaron al enorme complejo para entrevistarse con tres ejecutivos y otros tantos trabajadores con los que habían quedado para comentarles cómo era la vida en los astilleros. Estuvieron toda la mañana hablando, de acá para allá. Les enseñaron todo bien. Amables y atentos. Ya casi tenían el artículo. «Un par de fotos más», dijo Brandt. Y allí antes de irse bajaron a la zona de astilleros ya cuando casi todos los trabajadores se iban para casa.

Estaban solos allí y Brandt puso la cámara con el trípode, disparó un par de tomas y acto seguido comenzaron a oir el ruido de unos motores. Un poco raro. Se miraron extrañados. Motores, además de aviones. ¿Qué demonios estaba pasando, y qué aviones eran esos que se acercaban? Se preguntaron asustados, porque aquello sonaba a que venían directamente hacia allí a toda velocidad. No eran dos o tres, eran decenas de ellos y parecía un ataque aéreo. A los dos periodistas apenas les dio tiempo a reaccionar.

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Las escenas que presenciaron correspondían a un ataque coordinado.

Aquellos aviones comenzaron a disparar sobre la ciudad y empezaron a lanzar bombas. Se oían impresionantes ráfagas de baterías antiaéreas que derribaban a algunos de esos aviones mientras otros lanzaban bombas cuya explosión resonaba en el ambiente de manera impresionante. Era 1932 y no había ningún conflicto armado en Alemania aún. Las bombas estallaban por doquier ante los ojos de los impresionados hombres. El fotógrafo Brandt sacaba una fotografía tras otra de todo lo que veía. Se oían granadas, disparos silbando en el aire, edificios desplomándose por las cargas explosivas que lanzaban los aviones. El olor a quemado del ambiente era tan potente y la destrucción de la ciudad que tenían ante sí era tan evidente que tuvieron que refugiarse detrás del coche en un momento dado. Pensaban que iban a morir por una de las bombas.

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Fotografía de un ataque aéreo de Hamburgo...pero no de 1932...

Toda el área era en la película Apocalypse now pero en Alemania. Un infierno. Los aviones sabían donde dejar las bombas, en el complejo industrial, en los tanques de combustible, en los grandes edificios que colapsaban unos detrás de otros. Eso sí, se dieron cuenta que ellos no podían sentir vibraciones en el suelo. Ese detalle era extrañísimo. Se fijaron en ese detalle y se dieron cuenta de que casi estaban viendo una película, podríamos decir, en tres dimensiones y holográfica delante de ellos. Con ese detalle de la falta de vibración reaccionaron, se metieron en el coche y corrieron raudos y veloces hacia las baterías antiaéreas que veían disparar hacia los bombarderos. No quedaban muy lejos y, sorprendidos, se encontraron a un hombre en la garita que les pidió que abandonaran el área inmediatamente. Los dos periodistas le dijeron que querían ayudar pero el guardia, con aquel uniforme extraño que jamás habían visto, les pidió no muy amablemente que se largaran de allí. Eso hicieron.

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La visión de Hamburgo destruido les dejó boquiabiertos

Confundidos, Hutton y Brandt condujeron hasta Hamburgo de nuevo. El cielo se había tornado oscuro durante el ataque pero ahora estaba claro y sereno. En un segundo cambió todo. Las calles no tenían cráteres y los edificios seguían intactos. Nadie parecía haberse visto afectado por el ataque. De hecho, no había un solo signo del horror que habían presenciado en la ciudad. Era imposible porque lo acababan de ver hacía un momento. Giraron su vista y sobre el astillero no había columnas de humo negro de las baterías antiaéreas. Fueron de nuevo hacia allí y conforme iban viendo la ciudad detrás de ellos tampoco había columnas de humo de las explosiones que acababan de ver. Una auténtica locura. ¿Qué estaba pasando?

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Toda la ciudad de Hamburgo quedó arrasada...

Cogieron de nuevo y se fueron a toda velocidad a la redacción donde comentaron su vivencia a todos sus superiores, que no dudaron de su palabra pero que evidentemente no entendían porqué sus dos mejores periodistas venían con una historia así. Brandt estaba más nervioso que Hutton. Él quería revelar los negativos y dejarse de explicaciones;  acababa de hacer decenas de fotos de un brutal ataque aéreo a la ciudad y quería enseñar las tomas a todo el mundo para demostrar que aquello era verdad. Las fotografías salieron veladas pero solo alguna de ellas mostraban la ciudad de Hamburgo y los cielos. Sin aviones, sin bombas, sin humo. Fue como si solamente ellos pudiesen haberlo visto. Los dos periodistas juraron y perjuraron que lo que les había pasado era real, arriesgaron sus trabajos si era necesario en pos de proteger su honor y la cosa quedó ahí, como siempre, en el baúl de los recuerdos de lo bizarro que de vez en cuando abrimos en ufopolis porque nadie más lo abre.

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Ni rastro de los bombardeos tras salir de aquel extraño túnel del tiempo.

¿Cómo termina la historia? Justo después de comenzar la Segunda Guerra Mundial, Bernard Hutton, el intrépido reportero de esta aventura se mudó a Londres. En 1943 se levantó una mañana y de camino al trabajo se compró un periódico en donde se enteró del bombardeo a su ciudad natal Hamburgo. Pasado el impacto lógico, comenzó a estudiar las crónicas y las fotografías. Eran exactamente las mismas escenas, los mismos ataques y los mismos aviones que él había presenciado 11 años antes. La escena de destrucción ya la conocía. Sabía qué edificios seguían en pie y cuales no. Lo sabía porque ya había estado allí.

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Los periodistas identificaron las fotos de 1943 con lo que les ocurrió en 1932. Murieron 40.000 personas.

Un caso curioso y fascinante que nos hace pensar en lo que hablábamos sobre los vórtices en la tierra que se crean por las anomalías magnéticas entre nuestro planeta y el sol. ¿Y si aquellos dos hombres se encontraron en medio de una de estas anomalías? ¿Por qué esa escena del ataque y no otra, digamos en el año 2092?

El patrón podría ser el propio tejido espacio-tiempo, la rasgadura que se produciría en la realidad ante los dramas, los ataques, la guerra. Algo tan duro y tan fuerte que marca un lugar y que condiciona que si hay una anomalía, ese es el momento que se recreará por siempre.

Si os ha gustado este incidente de vórtices, podéis ver también el caso del monitor del bebé o el incidente del coche de los años 40 que publicábamos hace poco. Nos quedamos con esas fotografías que salieron veladas, quizá porque era una experiencia que pudo afectar a la propia tecnología de la cámara y también nos quedamos con la cara de pocos amigos del guardia de seguridad, nazi él, quizá sorprendido de que dos periodistas vinieran a echar una mano en medio de una guerra.  ¿Cómo os habríais sentido vosotros si os hubiera pasado? ¿Qué opináis sobre estos vórtices? Os esperamos en los comentarios y os dejamos con el vídeo que realizamos sobre el avión que perdió 17 minutos en una nube con una anomalía espacio-tiempo.

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Misteriosos incidentes de teletransporte

En ocasiones tratamos los túneles del tiempo y los missing time, pero ¿qué me decís de los casos en donde se producen cambios de dimensión? Hoy traemos un caso ocurrido en verano de 2008 en Hampshire, Inglaterra, lugar en donde, como ya hemos visto en diferentes artículos en esta web, aparecen algunos de los mejores círculos de las cosechas del mundo.  El testimonio es el siguiente:

«En el verano de 2008, la familia de mi novio pasó una semana de vacaciones en una cabaña de Hampshire New Forest, un frondoso bosque donde hay una reserva de caballos en libertad. Mi novio y yo decidimos ir a visitarls para estar con ellos. Lo hicimos y todo fue bien. Pero en la primera noche, cuando fuimos buscando un lugar para ir a cenar pasó algo. Al principio todo iba bien, pero la carretera estaba en mal estado y notamos que había una especie de niebla alrededor. Estábamos intentando seguir el navegador pero la carretera nos parecía diferente, no nos sonaba. Ya habíamos pasado por allí y algo no encajaba. Esto nos desorientó completamente. Decidimos dar la vuelta para buscar un lugar que conocíamos, un cruce con tres árboles a ambos lados de la carretera. Pronto vimos de nuevo la carretera que nos llevaba a casa y entonces volvimos a dar la vuelta una vez reubicados. En el momento de volver a dar la vuelta, de repente, la casa y el camino de entrada a la casa donde estaba su familia se desvanecieron y en su lugar apareció la tierra y los árboles del bosque, exactamente igual que en el resto del paisaje. Nos quedamos mirando sin mediar palabra. Mi novio estaba estupefacto. Me dije, he vuelto aquí porque estaba la casa y ahora ha desaparecido delante de mis ojos». Ambos estábamos de acuerdo en lo que había pasado. Aquella casa era de tamaño medio y tenía un gran arco de la entrada de color pálido . Las ventanas , si no recuerdo mal , eran relativamente estrechas y uniformes. El camino de grava se alargaba hacia la carretera y el final del mismo estaba marcado con postes de madera pintados de blanco con cadenas que unían uno con otro, dejando un espacio para la entrada de la calzada. Todo desapareció delante de nosotros. Volvimos a coger la carretera ya sin niebla y al regresar todo había vuelto a la normalidad.»

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Las deformaciones en el espacio y el tiempo siguen produciéndose en casos por todo el mundo

La siguiente experiencia ocurrió en 1976 en Tacoma y también es una anomalía extrañísima dentro del mundo de lo paranormal. Veamos las declaraciones de un hombre llamado Ben C:

«Iba caminando por el centro de Tacoma, en el estado de Washington cerca de las nueve de la mañana, de camino a una cita con un amigo en una conocida intersección de la ciudad. En aquel momento estaba alistado en el ejército y me habían destinado a Fort Lewis. Recuerdo que aquello me pasó en el mes de Abril. Mientras caminaba empecé a preguntarme qué hora era, así que me afané en fijarme en cualquier reloj que hubiese en cualquier tienda. Llegaba tarde y vi que al fondo había un cine. Un lugar como otro cualquiera. Y aquí fue cuando me pasó aquella cosa tan extraña. Comencé a cruzar la calle… y lo siguiente que recuerdo es que mi visión comenzó a clarificarse y yo estaba de pie en frente del mostrador donde se compran los billetes, dentro del cine. Tenía un feroz dolor de cabeza y sentía que me podían fallar las piernas en cualquier momento. Me recuperé un poco pero aquel dolor de cabeza era algo más, así lo sentí. Me incliné y empecé a frotar mi frente. Después de un minuto aproximadamente escuché un extraño sonido. Miré para arriba y allí estaba una bella mujer al otro lado del mostrador con una cara de sorpresa mirando mi cara. Me preguntó cómo había entrado y yo, con aquel dolor punzante en la cabeza, la miré y no supe qué responder. Comencé a caminar hacia la esquina y ella se dio la vuelta. Su expresión era de terror. Me volvió a preguntar cómo había entrado y yo, sin responder, me quedé mirando la pared que había detrás de ella en donde había colgado un reloj. Me quedé mudo al ver lo que vi. Le pregunté qué hora era y ella me dijo que o me iba o llamaba a la policía. Me sentía tan raro… es difícil de explicar.»

«Me sentía como si estuviera en un lugar al que no pertenecía y que no reconocía. Me quedé allí parado por unos pocos minutos más. Así fue cómo la chica entró en la habitación que había tras su mostrador y pude oir que hablaba con alguien. Entonces me giré y comencé a caminar hacia la entrada. Un tipo que pareció de seguridad salió de la habitación y poder decir apenas nada, me agarró del brazo, abrió con llave la puerta exterior y me echó de allí. Me dijo que me largara de allí y volvió al interior. »

«Todavía no sabía lo que estaba pasando. Me quedé allí con la mano en la cabeza mirando el cielo. Era de noche y mi reloj marcaba unos minutos pasada la medianoche. Miré al cine y ponía el cartel de «cerrado» en la puerta principal. La chica y el guardia aún estaban mirándome por el resquicio de la puerta y de hecho, volvieron a salir para amenazarme con pegarme si no salía de allí. Empecé a alejarme pero mientras me alejaba oí a aquel hombre diciendo «no sé cómo has entrado con una puerta con candado, pero no vuelvas jamás». El dolor de cabeza fue desapareciendo y nunca tuve la reunión con mi amigo. Era demasiado tarde. Aquello fue extraño, realmente extraño.»

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¿Qué tipo de eventos se crean delante de nosotros que producen teleportaciones imposibles?

En los dos casos que traemos hoy tenemos dos características interesantes. En el primero, una niebla y una desaparición de una parte de la realidad, como si hubiesen pasado a una dimensión paralela en donde aquella casa no existiera, ni los padres del novio de la protagonista estuviesen allí. Un universo en donde aquello no se hubiera construido. En el segundo caso tenemos un missing time de varias horas, una posible desaparición y una posterior reaparición en el interior de un lugar de difícil acceso además de un terrible dolor de cabeza, característica que aparecen en diferentes casos a lo largo de la historia.

¿Estamos en una simulación informática y esto, son solo bugs, fallos? ¿Es posible que existan vórtices espacio-temporales en donde nos tele-transportemos de un lugar a otro sin saberlo, o son fallos de percepción del cerebro?  Os esperamos en vuestras opiniones.

El increíble vórtice espacio-tiempo del monitor de un bebé

¿Es posible que se formen vórtices temporales en un lugar determinado del mundo que sólo afecten a ese lugar? ¿Microagujeros de gusano en donde el pasado y el futuro se confunden? ¿Y si esto mismo pasara en la habitación de nuestra casa, en la de nuestro niño? La historia de hoy fue redactada por el investigador Stephen Wagner y data de Abril de 2005 en base a un testimonio recibido por email. En la misma se omiten los nombres de los protagonistas y su emplazamiento con el fin de preservar el anonimato de los mismos. Comienza así:

«Como de costumbre, mi larga jornada de trabajo estaba llegando a su fin y me dirigía por el pasillo con un gran pilar de ropa hacia mi habitación, cuando de repente escuché un alboroto en el monitor del bebé a pocos metros de mí. Me pareció extraño porque yo sabía que mi marido y el niño estaban en la sala de estar viendo tranquilamente la televisión con mi hija de dos años de edad, acurrucados los dos en el regazo de mi marido. Estaban los dos con su padre quedándose dormidos viendo la tele. La puerta del dormitorio estaba justo frente a mí y pude ver a mi marido y a mis hijos en el salón mientras que seguía el alboroto en el monitor que tenemos en la habitación de mi bebé. No tardé mucho tiempo en darme cuenta de los sonidos que salían de aquel monitor. Me eran muy familiares. Era yo misma.»

«Ese mismo día, por la mañana había estado en la habitación de mi niño cogiendo algunos juguetes del suelo y dejando libros en su sitio. Le estaba contando la historia de «Jack y las habichuelas mágicas» por primera vez a mi hijo. Bien, pues aunque aquel aparato no tenía opción de grabar, me veía a mí misma en directo. Me veía y me oía cómo abría los cajones, oía el crujir de los juguetes, el sonido de los libros al colocarlos en la estantería y mi voz contando la historia que había contado por la mañana. Casi me desmayo cuando oigo la voz de mi hijo en el monitor.»

«Salí de la sala, volví a mirar a mi marido y a mis hijos que seguían dormidos plácidamente y volví, fascinada y aterrada, a ver aquel monitor que estaba reproduciendo lo que había sido un momento ocurrido horas antes. El monitor es un monitor de bebé estándar comprado en la tienda Wal-Mart y no es una grabadora, y sirve para controlar los sonidos procedentes de la habitación de mis niños. Estaba reproduciendo en tiempor real  algo que ya había pasado hacía 5 horas. Era exactamente la misma conversación con mi niño, recordaba sus risitas y arrullos y lo que le gustó la historia de Jack y las habichuelas. Rápidamente llamé a mi marido en la habitación mientras escuchaba la última parte de la historia con mi voz sonando a través del monitor. Se quedó sorprendido e hizo lo mismo que yo. Volvió la cabeza y miró a nuestros hijos durmiendo tranquilamente en el salón. Aquello fue increíble.»

«En su incredulidad, me preguntó: «¿cómo demonios …?!» mientras intentaba no hablar para no perderse nada de ese extraño incidente. Yo lo miré fijamente con la misma incredulidad y ambos vimos toda la escena en el monitor hasta que apareció una especie de niebla y no volvimos a ver más. Esto no había ocurrido antes y tampoco ha vuelto a ocurrir después. Para nosotros, quedó bastante claro que estábamos escuchando algún tipo de deformación o anomalía en lo que algunos llaman la realidad, el tiempo, o lo que sea que vivimos en el día a día. Nunca me imaginé en un millón de años que iba a ser testigo de ello.»

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Hasta aquí la historia, que desde luego, parece de ciencia ficción, pero que sin duda enlaza con otros fenómenos de teletransporte, de creación de pequeños vórtices en el continuo espacio-tiempo que parecen deformar la realidad hasta crear situaciones de este tipo. La pregunta ante tales hechos sería: ¿Por qué se manifestaría allí, en esa casa, con esa familia, justo en el momento de contarle una mamá un cuento a un niño? ¿Cuál es el patrón que siguen este tipo de incidentes? ¿Son aleatorios o responden a una motivación? ¿Somos capaces de crearlos?


Os dejamos el programa que realizamos sobre teletransportes imposibles y esperamos vuestras teorías en los comentarios.

¿Tiene el martillo de Kingoodie 140 millones de años?

 

Los ooparts, esos objetos fuera de su tiempo que tanto interés generan en las redes sociales tienen uno de sus máximos exponentes en un hallazgo realizado en 1844 por Sir David Brewster en la cantera de Kingoodie, en Mylnfield, Escocia. Era aquel un yacimiento y una zona que ya había sido tocada por un halo de misterio con los hallazgos de las esferas imposibles de Scara Bae en Orkney que estuvimos estudiando en ufopolis hace dos años y que mostraban una inusual geometría similar a las de las estructuras atómicas de diversos elementos químicos. Algo imposible, pero aún más imposible es encontrarse no muy lejos de allí con lo que parece ser una herramienta como un martillo de hace ni más ni menos que 140 millones de años.

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Una imagen del increíble hallazgo.

Teniendo en cuenta que los seres humanos, o más bien, nuestros antepasados comenzaron a realizar las primeras flechas de silex hace 2 millones de años, estamos ante una imposibilidad científica a todas luces, según lo que se estudia en los libros de historia. Pero quizá esos libros obvian dos opciones: la posibilidad de que hubiese una humanidad anterior y quizá los viajes en el tiempo. No podemos más que maravillarnos al imaginar la cara que se le debió poner al bueno de Sir Brewster cuando descubrió aquello… una cara similar a la del Dr. AW Medd, especialista del centro británico de investigación geológica quien en 1985 informó que la piedra que rodeaba al misterioso cuerpo de madera y metal pertenecía a una «edad de piedra arenisca roja inferior» datada con 360 ​​a 408 millones años. Básicamente hablamos del periodo Devónico, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, una tierra que era un vergel de vida natural como nunca podríamos imaginar.

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Detalle de la unión entre la madera y el hierro.

Pero lo más extraño es observar el enigma a nivel químico, porque lo normal es encontrarse cualquier tipo de fósil petrificado, formando parte de la propia piedra que lo rodea, en un proceso natural de reacción entre iones de ambos cuerpos. Por ejemplo, en Troo, cerca de Montoire-sur-le-Loir, los visitantes pueden ver una cueva petrificada en la que de hecho, se podría clavar un clavo allí, u otros objetos de madera o metal, y se convertirían en piedra en unos pocos meses, gracias a las reacciones de oxidación, a la humedad, y a una temperatura que favorece el proceso. Pero esto no ha ocurrido en Kingoodie, aquel martillo evitó el proceso de descomposición, como si hubiese estado expuesto continuamente a una energía de radiación electromagnética que hubiera hecho, digamoslo así, de «escudo químico».

Para entendernos, si miramos cualquier barco, vemos oxidación por la acción del aire, el agua, la temperatura y la sal. Lo que se denomina corrosión. Afecta a los metales, como el hierro, aún siendo enterrados por miles de toneladas de tierra. Lo vemos en los barcos, como decíamos o en los yacimientos romanos, en sus metales oxidados con esa característica tonalidad roja. Pero en el martillo de Kingoodie no hay apenas oxidación y aún conserva sus formas, algo volvemos a decir, imposible, pero que está ahí, desafiando lo que entendemos como ciencia y como lógica. Más extraño aún es que las dataciones de carbono 14 realizadas en la Academia de Ciencias Físicas de la Universidad de San Francisco en aquel año 1985 volvían a confirmar la datación mínima de 140 millones de años.

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Una fantástica toma frontal con el martillo.

Podría pensarse que este hecho habría puesto patas arriba a la ciencia, a la moderna geología e incluso a las teorías de la evolución establecidas, pero lo cierto es que lo que llegó suele ser lo que viene siempre que una pieza por perfecta que sea no encaja en un puzle: el silencio. Nadie se atrevió en Estados Unidos a comentar mucho más sobre esto. Las pruebas se revisaron y los protocolos se habían seguido de forma correcta y las fechas eran las que eran, pero el silencio invadió el tema. La cabeza de hierro tenía también un componente de feldespato acumulado de 20 millones de años, lo que confirmaba el enigma y ponía aún más difíciles las cosas a la hora de saber qué pudo ocurrir en ese yacimiento para que aquel único utensilio presentase el aspecto que presentaba.

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La piedra completa en donde se consiguió descubrir el martillo.

Un tema olvidado que rescatamos y analizamos químicamente para que jamás se pierda. Y vosotros ¿qué opináis sobre este hallazgo? ¿Viajeros en el tiempo, una humanidad perdida en los tiempos u otra explicación? Podéis desarrollar vuestras teorías en los comentarios.