Vio cómo dos hombres de negro se transformaban en reptilianos

El caso Aeromar ha estado en boca de numerosos investigadores brasileños desde hace años por las curiosas particularidades relacionadas con la visión de un humanoide de características digamos… especiales. En ufopolis ya hemos tratado en ocasiones el enigma de los encuentros del tercer tipo desde esa perspectiva pero sin duda este es un caso que se sale de lo corriente por la presencia de extraños hombres de negro amedrentando al testigo protagonista de todo el incidente. Gracias a las pesquisas de los investigadores Antonio Hunneus y Osni Schwartz, viajamos hoy en la máquina del tiempo a Victoria, capital de Espirit Santo, en Brasil. Estamos a principios de 1980. Allí en la playa tenemos a un hombre llamado Aeromar en un pequeño puesto de refrescos donde se gana la vida.

Este hombre había presenciado un encuentro ovni en los días anteriores en la misma localidad en donde había podido ver una serie de objetos lenticulares desde una posición realmente cercana. Bueno, allí estaba aquel hombre cuando de pronto se presentan tres hombres vestidos de traje y corbata. Hacía demasiado calor para ir tan vestido y eso le extrañó. Se pensó que eran policías secretos y le iban a meter en problemas acusándole de algún delito. Le increparon al respecto de las luces y le hicieron preguntas de todo tipo. La impresión de Aeromar fue tan brutal que directamente se quitó de en medio durante unos días y no apareció por su lugar de trabajo.

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Supuesta fotografía de 1975 de uno de estos seres

A los pocos días perdió el miedo y volvió a su puesto de trabajo. La normalidad de su vida. Lo cierto es que aquellos hombres de negro volvieron a por él. Le increpaban. Hablaban raro. Llegaban a seguirle y a perseguirle. El bueno de Aeromar ya no sabía qué hacer y llegó a preocuparse tanto que se marchó a Río de Janeiro huyendo de la improvisada pesadilla que parecía perseguirle desde que había tenido el incidente de las luces. Allí también los vio. Estaban obsesionados con él. ¿Por qué yo?

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Supuestos hombres de negro captados en un hotel de Australia

Se preguntaba. Aeromar, desesperado acudió a la policía poniendo una denuncia por acoso y lo hizo con su jefe delante para que constara en acta. La policía no se tomó muy en serio su reclamación. Pero los seguimientos siguieron. Era desesperante. Decidió de nuevo cambiar de ciudad ante la insistente presión de aquellos tipos que no le dejaban en paz. Fue hacia Sao Paulo en donde residían algunos familiares. Estamos a principios de 1980 y su vida había cambiado radicalmente en solo unas pocas semanas. Allí en la ciudad paulista también le estaban esperando y de hecho pasaron a un siguiente nivel. En uno de sus episodios de acoso llegaron a subirlo en un coche y lo desplazaron hasta un paraje en donde relató que se encontraron ante una nave con un anillo exterior lleno de luces que flotaba sobre el terreno. Una visión espectacular la de Aeromar.

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Existen pocos casos en donde estos seres directamente secuestren a un hombre

El episodio no termina aquí. A Aeromar le fuerzan a ponerse bajo la luz de aquel disco y tras la aparición de un rayo de color azulado, de repente se encontró en el interior de aquel artefacto. Miedo y estupor. Esto no podía estar pasando. El espanto le esperaba.

Allí en el interior, el pobre Aeromar experimentó una suerte de parálisis. Le sentaron sobre una camilla similar a la de los dentistas y desde allí observó cómo con horror, el máximo horror, aquellos hombres, los tres se transformaron en otra cosa. Era como si hubiesen cambiado radicalmente su aspecto, su piel, su tez e incluso su fisionomía. Sus caras eran las de unos lagartos. Humanoides reptilianos como los del caso Zanfretta.

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Aquellos hombres se transformaron en pocos segundos, según el testimonio del testigo

En la desconcertante experiencia, estos seres le habrían transmitido algunas imágenes e informaciones relacionadas con el planeta tierra. Poco después de su tremenda visión, Aeromar apareció de madrugada en las calles de Sao Paulo sin saber qué había pasado ni como había llegado. Para él habían pasado 5 minutos. En la realidad, habían pasado varias horas.

 

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El episodio de Aeromar terminó en abducción

Con un pánico absoluto, aquel buen señor regresó a su casa en donde le contó todo lo que había pasado a su compañero de cuarto. La historia aún podía ponerse peor para el pobre Aeromar, porque según le contó a los dos investigadores, una fuerza invisible le lanzó contra una de las paredes abriéndole casi la cabeza. Aeromar sabía que esos seres le habían hecho una advertencia velada de que no podía contar nada a nadie. Y vaya, parece que iban en serio. La historia termina con un hipnoterapeuta profesional, el doctor Berezowsky, quien gracias al periódico O´Globo se enteró del caso y trató de contactar con el tendero para realizar una regresión hipnótica cuando su caso ya había sido hecho público. No lo pudo encontrar porque Aeromar desapareció sin dejar rastro.

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La casuística de este tipo de seres es mayor de lo que podría pensarse en un primer momento

Esta crónica forma parte de la historia negra del fenómeno ovni y tiene ingredientes que van desde el acoso de los hombres de negro, un metamorfismo e incidentes del tipo poltergeist en casa del afectado. Unos hechos insólitos para los que a día de hoy nadie tiene una explicación. ¿Qué creéis que le pasó a Aeromar? ¿Sería posible que al menos parte del fenómeno de los hombres de negro fueran seres infiltrados? Os esperamos en los comentarios y os dejamos este vídeo de la impresionante experiencia de Fortunato Zanfretta. Esperamos que el vídeo sea de su interés.

Ufopolis.com 2015.

El incidente Top Secret del ovni de Blendheim y la señora Eileen

En ufopolis adoramos los extraños incidentes ovni ocultos en la historia de muchos paises que aún a día de hoy son desconocidos para la mayoría del público. Han pasado tantas cosas que a veces uno llega a pensar qué puede haber detrás del fenómeno que toma tan varopintas formas y por qué el fenómeno trataría de controlar a algunos testigos…

Hoy viajamos a la madrugada del 13 de Julio de 1959 a la localidad de Blendheim, Nueva Zelanda en donde tenemos a una mujer, Eileen Moreland encendiendo la caseta que utilizaba para ordeñar a las vacas que tenía en su establo. La ordenada vida de ganadera de aquella mujer iba a cambiar para siempre en aquel paraje fuera de todo posible misterio.

Eileen caminaba animosa hacia las vacas para conducirlas a la caseta. Pasito a pasito por aquel prado iba observando las primeras luces del día y tres árboles que se iluminaban con una pequeña antorcha que solía utilizar por estar aún demasiado oscuro en el invierno austral. Abrigadita ella, en un entorno frío y algo desolado de repente observó un resplandor de color verde que no supo bien qué podía ser. Estaba entre las nubes y no podía ser la luna. Sorprendida, siguió caminando sin quitarle ojo a aquello hasta la mitad del prado, desviándose de su camino. Eran dos luces, como dos ojos verdes rodeadas de un círculo anaranjado que hacían que las nubes tuviesen un halo refulgente a su alrededor. Una escena preciosa que estaba a punto de desenvocar en una vivencia espectacular…

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Recreación del descenso de aquel ovni

De repente, Eileen se dio cuenta de que el entorno parecía diferente. No eran los mismos colores. Verde, todo más verde. Aquello estaba iluminando la zona con aquella luz, ella incluida. Se miraba las manos y estaban iluminadas de ese color. Tuvo miedo. No sabía qué hacer. No las tenía todas consigo, con esa sensación que a veces tenemos de que no deberíamos estar donde estamos en ese momento. Comenzó a andar deprisa mientras la luz se hacía más intensa. Corrió, sorteó las vacas bañada en aquella impresionante luminosidad que venía del cielo y que parecía seguirla y llegó hasta un grupo de pinos para quedarse allí observando bajo su sombra. Allí se sintió segura y se limitó a esperar qué ocurría aún con el temor en el cuerpo. No se fue para casa, algo que quizá hubiésemos hecho algunos de nosotros. No, ella quería verlo.

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El objeto, una vez más en el fenómeno ovni, parecía tener problemas técnicos

Se quedó mirando al prado, tratando de levantar la vista buscando el origen de aquel singular evento y entonces lo vio. Parecía un objeto con forma de disco. Se movía lentamente descendiendo hasta quedarse a unos 15 metros sobre el suelo. Flotaba allí mismo, sobre sus terrenos y ella estaba sola en la oscuridad sin saber qué hacer. Aquello se paró, descendió un poco más hasta los 10 metros de altura y sobrevoló unos árboles melocotoneros de tres metros de altura por encima, a unos tres metros sobre ellos. Ahí, más bajo, lo pudo ver mejor: tenía dos filas de circunferencias que hacían el efecto de dos bandas laterales naranjas y otras dos luces verdes, por debajo del objeto. Hacían un incesante ruido, como si estuvieran hechas de un material que se desplazaba por dentro del fuselaje. Estaban sobre una especie de chapas metálicas realizadas de una sola pieza. Un artefacto impresionante en medio de un entorno campestre. El absurdo del fenómeno ovni. ¿Qué hacía allí? Quizá la razón era solo una: ella.

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Los esquemas de la testigo fueron claros y perfectamente definidos

El objeto tenía

El objeto se movió otra vez. Ella se aferraba detrás del árbol. No había móviles, ni teléfonos. No podía llamar a nadie. Aquello ahora se encontraba en el medio del prado donde había estado ella anteriormente bañada de esa luz espesa y verdosa. Comenzó a bajar y Eileen se asustó bastante pero mantuvo cierta calma. El objeto tenía una especie de propulsores que giraban en una u otra dirección dependiendo de los movimientos que ejecutase.

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Vista desde un lado del extraordinario ovni

 

Las luces de la circunferencia comenzaron a ir tan deprisa que ya solo parecían una línea de luces. Un zumbido cada vez más fuerte y ni una pizca o átomo de viento. Cada vez se veía más iluminado y mejor y la testigo casi se cae para atrás del susto al observar cómo en la parte superior había una parte terminada en una cúpula de donde salía una impresionante luz de color blanca.

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Vista frontal del curioso ovni y comparación con un ser humano

En ella, dos figuras antropomorfas pero extrañísimas, sentadas una detrás de la otra a medio metro de separación. Iban vestidas con un traje metálico pegado a la piel que se arrugaban en cada movimiento. Porque aquellos dos seres se movían y ella podía verlo perfectamente. Pero no sabía ni qué hacían, ni sobre todo que intenciones tenían.

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La visión del objeto es una de las más fascinantes de la historia de la ufología.

Eileen calculó que debían ser bastante pequeños, de metro y medio de altura como máximo viendo las dimensiones y las comparaciones con el disco y el entorno. En aquel momento, de repente el que estaba detrás se levantó y comenzó a señalar con sus brazos una parte del disco. Quizá tenían problemas técnicos. Al levantarse, aquella mujer pudo ver los cascos, inmensos y terminados en una forma ovoide de hombro a hombro.  La figura a continuación, se volvió a sentar, mientras que el ser de delante no se movió ni un centímetro durante la escena. Parecía que estaba pendiente de ella. Estaba mirándole de frente.

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Esquemas desclasificado por parte del ejército de Australia sobre el incidente.

Tras un minuto o dos de tensa espera, las bandas de los propulsores del disco se apagaron y volvieron a encenderse sin girar. En aquel momento, una bocanada de aire caliente como el fuego impactó con el rostro y el cuerpo de Eileen sin lastimarla. Olía también a ozono en el ambiente, algo que hemos visto en varios casos como el de Enrico Carotenuto y Julio F. Un pequeño zumbido adicional. Las figuras seguían ahí en sus sitio. La mujer en su árbol. Intercambio de miradas durante minutos. Los tres sin moverse. De pronto, y de forma totalmente surrealista, la mujer decide olvidarse completamente de su temor, pasando totalmente de la escena y se decide a reunir a sus vacas. Al llegar, algunas de ellas seguían mirando al artefacto sin mugir ni moverse.

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La ruta del ovni aparecía en los informes secretos del gobierno australiano

No se entiende a día de hoy las causas de este peculiar comportamiento de la testigo y de hecho, algunos investigadores australianos exponen que aquellos seres pudieron controlar de alguna manera su voluntad para alejarla de la escena. Eileen en aquellos momento se encontró un poco agitada, con electricidad en su cuerpo, esa sensación. Volvió en sí, mientras aquello seguía ahí. Volvió el miedo y como si despertase de un hechizo se fue corriendo a toda velocidad a despertar a su marido que se encontraba plácidamente durmiendo en la casa, ajeno a la aventura de película que estaba protagonizando su mujer. La mujer estaba tan asustada y temblorosa que el marido decidió llamar a la Base Aérea de Woodbourne para informar de lo sucedido.

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La cúpula era vertical y es única en la historia de la ufología

El increíble caso Blendheim estalló a nivel público tras la publicación de un reportaje en el periódico local Nelson Evening y de ahí pasó a convertirse en un mito de la ufología australiana. Decenas de curiosos asaltaron las instalaciones de aquella gente de campo para tratar de observar algún detalle que hubiese pasado inadvertido a todos los investigadores del proceso. Cansados de tanta perturbación de sus vidas, los testigos decidieron no volver a hablar más del tema tras eso, si, dejar para la historia unos detallados planos del inusual objeto que había visto y unos esquemas de los seres ante R.Healy, oficial de operaciones del Ejército de Australia, F. Simpson, un experimentado piloto militar y un misterioso oficial que no llegó a identificarse.

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El ejército decidió clasificar la historia como Alto Secreto.

La historia termina con incómodas consecuencias una vez más… el ejército llegó a detectar radiación residual en los terrenos de Blendheim en donde había ocurrido el incidente y Eileen encontró manchas de color marrón en su cara que llegaron a acompañarla durante los siguientes seis años. Un incidente extrañísimo en donde un ser humano tuvo varios comportamientos perfectamente definidos: fascinación, miedo, curiosidad, pasotismo y terror.

En ufopolis la hipótesis que barajamos es que en todo momento de la experiencia es más que posible que aquella mujer estuviera bajo el influjo de ese «hechizo», controlando tanto sus movimientos como sus sensaciones. ¿Qué os ha parecido el caso? ¿Qué tipo de estudios realizarían estos seres con aquella mujer? ¿Fue solo un caso más de problemas de mantenimiento de un ovni? Os esperamos en los comentarios y os dejamos otro curioso caso, uno de nuestros preferidos, el del Señor Woljski en Polonia de 1979 en donde también hubo un encuentro en un entorno rural…

Esperamos que el vídeo sea de su interés.

Esquemas:  Bryan Dickenson, 31 de mayo de 1975.

Fuente y recreaciones 3d: ufoexplorer

El curioso caso del alien que se tropezó en una abducción

Vicente Fuentes expone el caso Jordan Ontario, ocurrido en los años 70 en Canadá en donde aparece un misterioso hombre similar a los famosos hombres de negro y se produce una abducción extrema en medio de una carretera comarcal. Los integrantes del grupo musical no recordaron lo que pasó hasta años después por medio de una regresión hipnótica. Un incidente que se enmarca en lo más extraño del fenómeno ovni por las características del encuentro. Esperamos que el programa sea de su interés:

VIDEO:

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