La gran presentación extraterrestre de la antigüedad

¿Fuimos visitados por extraterrestres en la antigüedad? ¿Por qué aparecen las mismas extrañas figuras representadas en pinturas rupestres por todo el planeta?

Nos sumergimos en el asombroso descubrimiento de las pinturas de las cuevas de Bastar en la India en las que aparecen unos seres inquietantes al lado de seres humanos.

¿Qué eran? ¿Por qué los pintaron? ¿Cuál es su relación con los Wandjina o los seres representados en Horshoe Canyon?

No te pierdas el videoprograma…

Los increíbles viajes en el tiempo del pasado

En este videoprograma vamos a acercarnos a interesantísimos casos de viajes en el tiempo que aparecen en la antigüedad y que aparecen claramente descritos de diferentes formas en diferentes mitologías de diferentes países.

¿Sería posible que existieran fallos en la realidad que nos transportara a otro punto del espacio y el tiempo a raíz de mini-agujeros negros que existieran en la tierra?

¿Hay una inteligencia experimentando con nosotros y estas pruebas se ven en diferentes escritos antiguos? ¿Se ven los viajes en el tiempo en posibles abducciones de la antigüedad que han quedado plasmadas en diferentes tradiciones?

Espero que sea de su agrado. Investigación Sonia Gupta, Canal AENIGMA:

La primera fotografía de un ser interdimensional de la historia

En este videoprograma analizaremos una toma realizada en 1991 en el complejo de cuevas del barranco de Badajoz, en Tenerife y estudiaremos una gran cantidad de casos de avistamientos de seres de color blanco que protagonizarían eventos de desdoblamiento del tiempo en la zona próxima a la famosa cueva de los Tayos. Seguiremos la pista del culto Vril de la Alemania de la Segunda Guerra Mundial en esa zona y expondremos el misterio de la búsqueda de la mítica ciudad de Shambala al final del gran conflicto del siglo XX en la mítica montaña de Untersberg. Esperamos que el programa sea de su agrado.

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Fotografía original: T.Bermejo

El impresionante reptiliano gris que se vio en Valencia en 1968

En ocasiones hemos escuchado voces y testimonios sobre humanoides de todo tipo y pelaje, incluyendo estos seres del tipo reptil que tanto furor hacen en las redes. Existen casos de lo más complejo a este respecto, pero ninguno como el avistamiento del cazador Mateo Chóver en Yesa, Valencia, en 1968. Cogemos la máquina del tiempo y nos plantamos a las 16,00 horas del sábado 31 de agosto de aquel año. Aquí tenemos a tres cazadores de Liria (Valencia) que rondaban los 50 años de edad, haciendo un descanso para prepararse una «torrá» de carne en las proximidades de un barranco situado a unos 5 km al este de la pequeña localidad montañosa de La Yesa (Valencia). Iban a comer y se les notaba relajados. Pero aquella torrá de carne venía acompañada de una sorpresa. Algo les llamó la atención. Una especie de»flash» en el cielo. Qué era eso.

Segundos después, uno de los cazadores, Mateo Chóver, dejó la escopeta y el zurrón en el suelo y se acercó al borde del barranco para orinar un poco ajeno a la luz, sorprendiéndose al observar, al otro lado del citado barranco por el que discurría un riachuelo y a unos cien o ciento cincuenta metros de distancia, la figura de un ser de tipo humanoide que presentaba unas características increíbles: complexión atlética, cabeza de lagarto (sin casco) con dos ojos rojos, manos como garras (en una de ellas sujetaba un casco transparente con visera blanca) y rabo de estilo gato que llegaba a tocar el suelo. Así como suena.

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El ser reptiliano impresionaba por sus ojos rojos

Estas tres partes visibles del ser aparecían desnudas y eran de color gris; el resto de su cuerpo aparecía cubierto por un mono blanco, que bajaba desde el cuello, cubriendo las muñecas y terminando en unas botas blancas. Adosada a su espalda, se distinguía una mochila metálica o caja rectangular de color «aluminio», de medio metro de altura, que brillaba rematada por una antena negra.

El ente, ofrecía la impresión de estar «esperando a algo o a alguien», conforme lo manifestado por Chóver y aunque el testigo no estaba seguro del todo debido a la distancia, creyó que el humanoide sacaba de vez en cuando por la boca una lengua bífida.

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El miedo se apoderó del bueno de Mateo. No sabía qué hacer. Estaba paralizado viendo aquello.

El humanoide reptiliano parecía no haberse percatado de la presencia de Mateo, quien, agachado entre unos romeros, se giró y avisó mediante señas a sus compañeros para que se acercaran en silencio. Habría que haber visto sus caras. De esa guisa los tres amigos lo vigilaron durante «unos 3 minutos», hasta que recibieron un susto tremendo al aparecer instantáneamente sobre el algarrobo, a unos diez metros de la copa, un cilindro de aspecto metálico y color negro «que reflejaba el Sol en sus esquinas».

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La descripción es una de las más espectaculares de la historia

Le calcularon unos treinta metros de longitud por diez más o menos de grosor. Se hallaba completamente estático, en posición horizontal, paralelo al suelo, en sentido noreste-suroeste. No se escuchó ruido alguno. Ahí sí que tuvieron miedo. ¿Y si les llevaban?

Arrastrándose por el suelo y temiendo por sus vidas ya que nunca antes habían visto cosa parecida (pensaron que seres de otro mundo estaban invadiendo España) , los asustados testigos retrocedieron hasta refugiarse con sus escopetas entre unos zarzales, para pasar desapercibidos, llegando a perder Chóver su gorra de caza por el estrés.

Así se mantuvieron, sudando, durante «un rato largo», pero cuando llevaban escondidos un par de minutos escucharon, procedente del barranco, «un fuerte ruido como de engranajes o maquinaria en funcionamiento, que paró enseguida«. De nuevo les llamó la atención una especie de «flash» en el cielo. En ello , uno de los cazadores de nombre o apellido Guillém, dijo «Será que se han ido…», mientras que otro, Rafa Llopis, «temblaba de miedo como un conejo» (sic). Al final salieron con precaución del refugio, comprobando que tanto el ovni como el misterioso humanoide habían desaparecido. 

Algo más serenos, bebieron agua de sus cantimploras, atravesaron el barranco y se pusieron a investigar el suelo con las escopetas cargadas hasta los topes alrededor del algarrobo, cuyas ramas y hojas más altas aparecían ahora como «quemadas o tiznadas de carbonilla». El lugar olía a azufre, elemento que no nos cansamos de ver en la casuística ovni. La tierra estaba reseca y hallaron varias huellas de pisadas uniformes de bota de suela lisa, sin tacón, sin hendiduras, escoriaciones o marca alguna. Estimaron una talla 50 de pie y comparando el hundimiento de ellas con los de sus botines de caza, los testigos calcularon que el individuo que las había dejado debería pesar al menos 150 kilos. Un humanoide era una mole, literalmente.

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Según los testigos, su cara era la de un lagarto.

Por contraste con el tamaño del árbol, el humanoide debía medir unos dos metros y veinte centímetros o algo más, pues «casi tocaba con la cabeza las ramas bajas». Guiados por la intuición se dirigieron después hacia una cueva que sabían que existía en la ladera de un monte cercano, pensando quizás que el humanoide había podido salir de allí, «por si se hubiera dejado algo raro dentro de la cueva». Y allí fueron. Al llegar advirtieron que era imposible meterse en la caverna por lo tupido de la espinosa maleza que cubría la entrada. Conmocionados, optaron por dejar la «torrá» para otro día, abandonaron la caza de tórtolas y regresaron andando hacia el lugar donde habían estacionado sus motocicletas. Durante el trayecto, se encontraron con una pareja de la Guardia Civil, a quienes informaron de lo ocurrido. Los guardias, que no tomaron nota, tras escucharles respondieron «Por estas tierras eso es normal; los ha visto más gente.» Surrealismo al cuadrado.

Al llegar a sus casa, los testigos comentaron que habían visto «algo que no era de este mundo» a sus familiares más allegados y amigos íntimos, pero el suceso no trascendió a la opinión pública jamás. Poco más se sabe de esta interesantísima visión de un humanoide del tipo reptil y un ovni alargado. Destaca el detalle de la escafandra y la tonalidad grisácea de su piel. ¿Qué era aquello? ¿Creéis que tras el fenómeno ovni se esconde más de una inteligencia? ¿Pudo mostrarse de esa guisa cogiendo algo del subconsciente de los testigos y plasmándolo en la experiencia? Os esperamos en los comentarios y os dejamos con este vídeo en donde exponemos avistamientos de este tipo, pero con la capacidad de volar. Esperamos que tanto el artículo como este vídeo sean de su agrado.

 

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