¿Quién era la princesa de la Atlántida?

¿Y si algunos supervivientes de la catástrofe que asoló al reino de la Atlántida hubieran conseguido escapar? La leyenda sobre el continente perdido viene siendo objeto de debate desde hace mucho tiempo. Si fuera real, ¿podríamos aventurarnos a pensar que algún superviviente, tras su huida, llegara a contar su historia? Esto es precisamente lo que parecen indicar las leyendas de los Tuareg, un pueblo bereber del desierto del Sáhara argelino.

Esta raza de tradición nómada, era en la antigüedad temida por sus frecuentes saqueos. Tenían por costumbre enterrar a algunos de sus muertos en pirámides y se les tiene por los responsables del levantamiento de varios monumentos megalíticos diseminados por la costa norteafricana.

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Los Tuareg han inspirado con su historia y leyendas a poetas y escritores

Se piensa que los pueblos bereberes fundamentalmente adoraban a la luna y al sol y parece que las creencias religiosas y culturales de este conjunto de pueblos influenciaron las creencias de varias culturas mediterráneas de guerreros o comerciantes como los fenicios, los griegos o los romanos. Un ejemplo de ello es que sus vecinos egipcios consideraban que algunos de sus dioses eran de origen bereber. O el culto a la diosa Tanit de la mitología cartaginesa, consorte del dios Baal e identificada con la fenica Astarté, que fue también una diosa bereber y diosa de la isla de Ibiza.

Como dato curioso diremos que este pueblo juega un gran papel en la última novela publicada en vida del visionario escritor Julio Verne en la que el protagonista tiene la pretensión de crear un mar en mitad del desierto del Sáhara para crear así tierras de cultivo.

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Una de las representaciones de la diosa Tanit con cabeza de leona

Los Tuareg claman ser descendientes de la princesa y heroína Tin-Hinan a la que aluden como fundadora de su pueblo. Según su tradición oral, esta princesa provenía del desaparecido continente atlante del que pudo escapar antes del cataclismo que acabó con él.

En sus leyendas cuentan como Tin-Hinan estaba emparentada con unos hombres de tremenda estatura, cabellos claros y ojos rasgados que procedían de la constelación de Orión.

Y según las transcripciones del traductor Calassanti que convivió con este pueblo y tomó registro escrito de sus relatos, la princesa poseía capacidades sobrehumanas y hablaba de una gran inundación que acabó con su cultura. También era capaz de establecer comunicación con los dioses a voluntad.

Otros relatos cuentan como esta figura llegó a las tierras donde se estableció y fundó su reino montando una camella blanca con su séquito de esclavos en un viaje de más de 1.000 kilómetros a través de las adversidades del desierto.

En el año 1925 se encontró el lugar donde fue enterrada la matriarca de los Tuareg, un lugar que habían mantenido en secreto durante 16 siglos. La monumental tumba fue abierta y en su interior se encontró el cuerpo de una mujer con una altura de casi 2 metros. Parecía haber sido enterrada con honores, en una cámara mortuoria de gran tamaño con un ajuar de más de 600 objetos de valor.

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Túmulo donde se ubica el monumento funerario

El esqueleto que se encontró completo, había sido engalanado con 7 pulseras de plata en el brazo derecho y 7 pulseras de oro en el izquierdo. Se dató la antigüedad de los restos entre los años 450 y 130 d.C.

El monumento funerario se encuentra sobre un túmulo en una colina cerca al oasis de Abalesca y constituye el punto central de una necrópolis que cuenta con 12 tumbas más con forma de pequeñas torres. Todo situado a escasos 250 kilómetros de la cordillera de Tassili, famosa por dar cobijo a unas de las pinturas prehistóricas más enigmáticas de las que tenemos constancia entre las que se incluyen representaciones pictóricas de extrañas y sugerentes figuras humanoides que no parecen encajar en el marco de la historia oficial.

El monumento funerario de Tin-Hinan se compone de 11 salas conectadas entre ellas con una única entrada. Es bajo una de estas salas donde se hallaron los restos de la princesa. En el momento de su descubrimiento, el recinto estaba delimitado por un muro cuyas piedras eran tan voluminosas que se planteó el enigma de la imposibilidad de desplazar los bloques a lo alto del túmulo.

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Maqueta de la tumba de Tin-Hinan

De nuevo, las antiguas leyendas, guardadas por algunos pueblos, parecen tener la clave de un conocimiento antiguo perdido en el tiempo. Las narraciones de los Tuareg provenientes de tiempos remotos y que han sido preservadas gracias a la tradición oral y la identidad cultural parecen ser constatadas mediante vestigios arqueológicos nutriéndolas así con cierta verosimilitud.

Si la leyenda de la Atlántida fue real, ¿podría haberse dado una diáspora de los supervivientes de otra raza tras la destrucción de su tierra por todo el planeta? Tal vez, un indicio de esto fueran todas las construcciones megalíticas dispersadas alrededor del mundo.

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No es descabellado pensar que de haber supervivientes atlantes hubieran generado leyendas de su historia.

La leyenda de esta misteriosa princesa, cuyos restos se exponen en el museo de El Bardo en Argelia, representa una pequeña aunque importante clave de ese conocimiento ancestral perdido capaz de hacernos imaginar y soñar que otros mundos son y fueron posibles. Un punto más que conectar en el inmenso patrón tras el cual se hallaría la verdad de nuestra historia.

Concluimos con la descripción que hace el pueblo Tuareg de su querida princesa en los relatos:

‘’Una mujer irresistiblemente bella, alta, su cara sin defectos, de tez luminosa, de ojos inmensos y ardientes, nariz fina. Una imagen que evoca a la vez belleza y autoridad’’.

Ciclo gigantes mitológicos VII: Colosos alrededor del mundo

La figura del gigante se presenta como un recurso universal en el abanico de seres sobrenaturales de los diferentes folklores de todo el planeta en una impresionante coincidencia por la que todas las culturas hayan incluido a estos seres en sus leyendas y sus acontecimientos.

En nuestro recorrido por las diferentes aunque similares historias antiguas acerca de estas criaturas encontramos a los Ispolini de la mitología Búlgara. Gigantes que fueron las segunda raza que pobló la Tierra, siendo la primera de ellas los enanos y la tercera y definitiva, los seres humanos.

Los Ispolini fueron creados como oposición a los enanos o gente pequeña ya que eran demasiado pequeños como para poder sobrevivir en el medio. El segundo intento, los gigantes, resultaron ser demasiado grandes para el mismo fin por lo que dios los destruyó.

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En todos los relatos los gigantes acaban de la misma forma: aniquilados

Son descritos como criaturas enormes que, dependiendo del relato, también eran cíclopes. Gustaban de comer carne cruda y sus enemigos naturales eran los dragones.

En el poema épico nacional estonio de título: ‘’Kalevipoeg’’ se narra la historia del héroe de mismo nombre, literalmente, ‘’hijo de Kalev’’. Este personaje, al igual que la mayoría de los gigantes, se caracterizaba por tener un temperamento muy irascible y violento y era conocida su tendencia a zanjar las discusiones mediante algún asesinato.

Es interesante ver que también en el antiguo folklore estonio ya se menciona a un malvado gigante llamado Kalev.

El protagonista de este poema parte hacia la vecina Finlandia, país que también cuenta con sus propias historias de gigantes o Jättilaiset, con la intención de liberar a su madre que había sido raptada.

Durante su viaje compra una espada a un herrero pero, dejándose llevar por su descontrolado temperamento, mata al hijo del forjador en una disputa resultando que la espada queda maldita por el herrero.

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En ocasiones, estos seres no son sólo parte del folklore de un pueblo sino que constituyen la figura principal de la tradición épica de una nación

Más tarde el gigante pierde la espada, se convierte en rey y viaja a los límites de la Tierra. Finalmente muere a causa de la espada maldita que se hallaba aguardando en el lecho de un río a que el gigante fuera a cruzar dicho río en algún viaje, así le cercenó las piernas a su paso.

Ya en el más allá, un grupo de dioses decidieron revivir al gigante y darle piernas de nuevo para convertirle en el guardián de las puertas del infierno.

También existen historias de gigantes en España, este es el caso de los Jentilak del País Vasco. Unos seres de gran altura, fuerza y muy peludos a los que se tiene, en las leyendas, por los responsables de la construcción de los monumentos megalíticos de la zona.

Se dice que convivían con el pueblo vasco sin necesidad de ocultar su presencia y que enseñaron algunas artes a los hombres.

El relato del final de estos gigantes que seguramente fue impuesto por el cristianismo en su pretensión de dar fin a cualquier elemento pagano, nos dice que, en una ocasión, los Jentilak vieron una extraña luz en el cielo que no pudieron identificar por lo que acudieron al más anciano y sabio de su especie que reconoció a aquella luz como Cristo lo que vaticinó el final de sus días.

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Son muchas las alusiones a los gigantes como responsables de la construcción de diversos monumentos megalíticos

Quién sabe si el cristianismo no adaptaría el relato de una extraña luz que realmente se vio en los cielos.

Otra figura muy parecida a la de los Jentilak que también aparece en este folklore es la de los Mairuak, otros gigantes constructores de dólmenes.

El mito del gigante que sostiene los cielos para que no caigan sobre la Tierra aparece en diferentes culturas. Cómo ya vimos con anterioridad, un ejemplo de ello se encuentra en la mitología hurrita. En este caso, el nombre del gigante es Upelleru y sostiene la bóveda celeste de forma parecida a la de Atlas cumpliendo su castigo.

En el continente africano también existen leyendas sobre pueblos de gigantes. Por ejemplo, en Chad, se cuenta que existían los enormes Saos, que vivían en paz en sus propias comunidades hasta la llegada de los musulmanes que quisieron obligarles a convertirse a su fe provocando una guerra en la que acabaron con la mayoría.

Igualmente, en Nigeria, se habla de un tiempo en el que vivían hombres tan altos que superaban en estatura a los árboles, unos gigantes que poseían gran sabiduría y que llegaron hasta allí desde todo el continente.

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Existen leyendas sobre gigantes en todos los continentes

Y Asia no podía ser la excepción, una leyenda del pueblo japonés cuenta como sus ancestros llegaron hasta las islas desde el continente obligados por una gran catástrofe sucedida hace 3000 años. Al llegar, se encontraron con unos gigantes peludos y de largas piernas con los que batallaron largo tiempo hasta que finalmente acabaron con ellos.

En la mitología de este mismo país se presentan unas criaturas humanoides llamadas Oni, algunas de las cuales son de tamaño gigantesco y de carácter maligno con interesantes características físicas como cuernos y garras.

En China encontramos un interesante relato cuyo protagonista es Kua Fu. El líder de una tribu de gigantes que habitaban los bosques en los tiempos antiguos. Hubo un año en el que el calor del sol fue tan intenso que las plantas murieron y los ríos se secaron, la gente experimentó un gran sufrimiento y no hallaban solución. Hasta que Kua Fu se propuso atrapar el Sol para tratar de revertir sus efectos y comenzó a perseguirlo como Ícaro tratando de alcanzarlo. Lamentablemente, falló en su propósito y murió de sed sin encontrar agua antes de deshidratarse. Sin embargo, en China se le recuerda como a un héroe que murió realizando un sacrifico por el pueblo chino.

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En la mitología japonesa existen incluso relatos sobre esqueletos gigantes

Estos son sólo algunos ejemplos del gran número de relatos sobre gigantes presentes en todo el globo. Los mitos Irlandeses nos hablan de los Fomorianos, las leyendas babilonias hablan de la existencia de gigantes en la antigüedad, en el folklore tibetano se dice que este país en otra época también estuvo poblado por una raza de gigantes. Los aborígenes australianos mencionan una raza de gigantes de piel blanca y pelo rojizo y los esquimales a su vez, hablan de un tiempo en el que la Tierra estaba poblada por gigantes.

No podemos obviar la importancia de que pueblos por todo el mundo sin contacto entre sí, vienen contando las mismas historias desde la más remota antigüedad. Y todas las leyendas reflejan lo mismo, hubo un tiempo en que unas criaturas de gran tamaño poblaron la Tierra, eran unos seres irascibles, salvajes y beligerantes que hacían la guerra a dioses y hombres y a cuya existencia decidieron poner fin los mismos dioses.

El increíble apocalipsis que vio Michael Scallion

En este videoprograma nos acercamos a las profecías de un hombre llamado Michael Scallion, quien a mediados de los 80 tuvo una serie de sueños recurrentes durante 30 días en donde pudo observar el avance de las aguas sobre los principales continentes del mundo. Esperamos que el programa sea de su interés.

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