Microrrelatos de ciencia ficción: La motocicleta

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Hoy os traemos tres nuevas historias de misterio y ciencia ficción en forma de pequeños relato. El objetivo es que los disfrutéis y si lo deseáis creéis el vuestro partiendo de una base de aproximadamente 100 palabras. El primer microrrelato debe empezar por la siguiente frase:

“La motocicleta…”

Este es nuestro microrrelato:

La motocicleta era el regalo que me habían enviado mis compañeros de la escuadra espacial Cyclun tras la batalla del planeta Sgueva. Me fui con ella al valle de los colosos, donde habían sido avistados varios de esos Argosh tan espectaculares. La motocicleta tenía una peculiar característica que pasaba desapercibida para todos los pilotos, pero no para mí. Era capaz de sentir a otras criaturas cerca. Solo tenías que oir el rugir de sus motores y su cadencia. Era tecnología sensitiva de última generación, algo desconocida para la vieja escuela. La motocicleta comenzó a ronronear como una descosida. No sabía porqué, por más que miraba a todos los lados. Se ve que aquel inmenso Argosh que estaba a varios metros volando sobre mi cabeza también tenía interés en el sonido de aquel motor sensible…

A partir de aquí podéis seguir vosotros la historia, o como prefiráis, podéis si queréis hacer una vosotros.

Ufopolis.com 2014

1 Comentario

  1. LA MOTOCICLETA… era mi segunda piel. Compañera inseparable desde el colegio. Su tecnologia me daba igual, claro esta que las ultimas miradas de los demás mortales, me incomodaban su resto. La velocidad alcanzada y el viento reinante, fuera invierno o verano era el mismo, solo variaba su mortal temperatura, que calaba hondo el esqueleto. Esa presión, al andar que te oprimía el corazón seguía intacta y te hacia único e inmortal. Los latidos se iban acelerando a la par, con el cuenta kilómetro, una sensación, que sólo el que la posee… entiende y comprende. Pero como decía mi madre «un ataúd con ruedas, que te lleva derechito al cielo»… tenia que jubilar. Con lagrimas en los ojos y los bolsillos llenos de dinero, la vi partir… en una f150, con un joven ilusionado. Feliz y orgulloso de su primera compra, se alejaba velozmente, como sólo un quinceañero lo sabe hacer. Ahora era UN PADRE orgulloso y responsable, que debía velar por mis sueños y los de aquel pequeño, que se robo mi alma y….. MI MOTOCICLETA.

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