La evolución convergente y los avistamientos de humanoides

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¿Qué hubiera pasado si los dinosaurios no se hubiesen extinguido y hubiesen seguido con su evolución natural? ¿Es posible que haya otros seres en alguna parte del universo que pudieran ser parecidos a nosotros? En este artículo, intentaré profundizar sobre la posibilidad de que los distintos relatos acerca del encuentro con humanoides pudieran ser o no fantasía desde el punto de vista de la evolución convergente, es decir, contestando a la pregunta de si sería posible que en sitios remotos y distantes del universo, pudiera desarrollarse la vida de tal forma que el resultado de sus procesos evolutivos pudiesen haber originado seres morfológicamente parecidos a nosotros. En este sentido, es interesante pensar que la vida en otras partes del universo -en caso de existir-, no tendría por qué compartir las mismas características físicas que se dan en los seres humanos, ya que habría evolucionado de una manera distinta dependiendo del medio ambiente y del hábitat exótico donde se pudieran haber desarrollado.

Ahora bien, comenzamos exponiendo que nuestras características físicas antropomórficas son el resultado de nuestro propio proceso evolutivo desarrollado a lo largo de miles de años en el planeta Tierra. Nuestra apariencia física no es más que la consecuencia última de la interacción de nuestra especie con el medio desde nuestros orígenes. Por tanto, para que realmente pudiesen existir seres antropomórficos como relatan cientos de testigos de todo el mundo -suponiendo que serían procedentes de otros planetas- las condiciones de habitabilidad en sus planetas de origen deberían de ser iguales o parecidas a la de LaTierra. Este punto es importante.

Hablamos de que podría ser muy probable que la vida haya surgido en otros mundos, porque las leyes de la física y de la química son las mismas en todas partes. Muchos consideran que los fenómenos que dieron origen a la vida en la Tierra, podrían repetirse en otros lugares del cosmos en donde las condiciones ambientales se parecieran lo suficiente.

Por tanto, si existiesen planetas donde se dieran estas condiciones, es muy probable que los procesos evolutivos se pareciesen y en el transcurso de su desarrollo, se podrían haber originado seres parecidos a nosotros aunque hubiesen tenido antepasados radicalmente diferentes a los nuestros. Y es curioso, porque los órganos del cuerpo de los diferentes organismos biológicos, tienden a parecerse aunque existan limitaciones en el medio en donde se desarrollan. Así que, si es verdad lo que afirman muchos testigos, de haberse topado con distintas clases de humanoides provenientes de las estrellas estaríamos hablando de seres que habrían aparecido por un concepto llamado Evolución Convergente. Pasamos a definirlo.

Evolución Convergente: Desarrollo de estructuras o funciones similares entre especies filogenéticamente muy distintas como respuesta a condiciones ambientales similares.

Para entendernos, son procesos de desarrollo evolutivo que llegan a un punto común a pesar de haber seguido caminos distintos.

Es posible que dos especies se desarrollen en puntos aislados. Supongamos que, a pesar de la distancia, se encuentran en ambientes similares (sea por el medio ambiente o por su forma de vida) y siguen procesos de desarrollo completamente independientes entre sí.

Si tras haber pasado por varias fases de desarrollo estas especies presentan características comunes, hasta el punto de ser muy similares, se puede decir que han tenido evoluciones convergentes, es decir, tienden a dirigirse hacia un punto de encuentro. Estas líneas evolutivas independientes parten de formas ancestrales distintas que, poco a poco, convergen en una forma única.

Ejemplos:

Las exigencias físicas del vuelo limitan drásticamente las formas posibles del órgano encargado de mantenerlo. La capacidad de volar se ha desarrollado de manera independiente en murciélagos, aves e insectos, además de aparecer en grupos ahora extinguidos y conocidos por sus fósiles, como los reptiles llamados pterosaurios. Todos estos animales han desarrollado alas por evolución convergente.

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Pterosaurio, Murciélago y Pájaro. Comparación de alas.

Asimismo, todos los animales que se deben mover en el agua afrontan similares limitaciones físicas impuestas por el medio, y tanto los mamíferos acuáticos, como los delfines y los peces han desarrollado cuerpos con la misma y eficaz forma hidrodinámica.

Para poder ver mejor lo que es la Evolución Convergente, pueden ver el siguiente vídeo:

Pero para comprender un poquito mejor lo que es este concepto, vamos a analizar dos especies, que han evolucionado de antepasados completamente distintos. Los mecanismos evolutivos han originado que estas dos especies sean tan parecidas físicamente que a simple vista no logramos adivinar que se trata de animales que se han desarrollado a partir de organismos  totalmente independientes el uno del otro.

Por un lado tenemos al famoso y extinto Tigre de Tasmania, y por el otro, al perro.

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Descripción del animal

 

 

El tigre de Tasmania tenía un aspecto que se asemejaba al de un cánido, aunque en realidad era un marsupial carnívoro que corría como lobo y tenía una bolsa como un canguro. Su pelaje era color marrón con rayas oscuras. A pesar de su tamaño, llegó a medir desde la punta de la cola hasta la nariz más de metro y medio, era de carácter tímido y evitaba el contacto con los humanos. Se dice que pesaba unos 30 kilos y tenía una cola gruesa y dura de 50 centímetros de largo.En griego «thylakos» significa marsupio y «kyon» significa perro.

 

 

Tipo de alimentación (herbívoro, carnívoro, omnívoro, etc.)

 

Carnívoro. Se alimentaba de wallabies y varios animales y pájaros pequeños. También se cree que cazaba ovejas, corderos y aves de corral.

 

 

Descripción breve de su comportamiento

 

 

Compartía muchas cosas con los canguros, por ejemplo la bolsa llamada marsupio.

Durante el Mioceno medio (hace aprox. 15 millones de años) habitaban por lo menos 5 tipos de tigres marsupiales, y dos de ellos coexistían en el Mioceno tardío, pero solamente uno, el Thylacinus cynocephalus, sobrevivió para conocer a la raza humana.

Distribución geográfica de la especie

 

 

Habitaba Australia y Nueva Guinea hace 9,920 años según registros de radio-carbono, y hace unos 3,000 años habitaba en la parte sur del continente Australiano incluyendo la isla de Tasmania.

El tigre de Tasmania, recordemos, es una especie extinta. El último Tigre de Tasmania murió en 1936, en el Zoológico de Tasmania. Aunque no se conoce la causa principal de su desaparición, lo cierto es que en este país y en Nueva Guinea podría ser atribuida a la influencia humana y a la introducción tanto del Dingo (Canis familaris) en Australia, como del perro salvaje en Nueva Guinea. Igualmente en Tasmania fue perseguido por los granjeros de ovejas hasta su exterminación.

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Ahora bien, El parecido de su esqueleto con el del perro es extraordinario. Es tan difícil de distinguir que se ponía como prueba para ser identificado dentro de los exámenes de zoología de la Universidad de Oxford.

Este animal presentaba un gran parecido con los cánidos del Hemisferio Norte: dientes afilados, mandíbulas potentes, talones levantados y la misma forma general. Como el lobo marsupial ocupaba el mismo nicho ecológico en Australia que los cánidos del resto del mundo, desarrolló muchas de sus adaptaciones. Pese a esto, no tiene relación filogenética cercana con los predadores del Hemisferio Norte; su pariente más próximo viviente es el diablo de Tasmania. Son fáciles de distinguir de un perro auténtico por las rayas de la espalda, pero el esqueleto es más difícil de distinguir.

Comparemos los cráneos:

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A la izquierda tenemos al Tigre de Tasmania y a la derecha el cráneo de un perro. La manera más fácil de distinguirlos son los dos agujeros prominentes al hueso palatal, agujeros generalmente característicos de los marsupiales.

Ahora comparemos sus esqueletos:

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Tigre de Tasmania

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 Dogo Alemán

¿Increíble verdad? Así hay muchas especies en nuestro planeta. Y la pregunta es: ¿podría haber algún mundo en el universo, con características medioambientales parecidas o iguales a las de la tierra que pudieran haber originado especies parecidas a nosotros? Y dicho esto, ¿podrían existir seres antropomórficos inteligentes en planetas remotos?

Para contestar esta pregunta vamos a analizar que podría haber pasado si no se hubiesen extinguido los dinosaurios, ya entenderán por qué:

Para ello sería interesante que mirarais este vídeo:

Troodon:  (gr. «diente que hiere»), es un género representado por una única especie de dinosaurio terópodo trodóntido, que vivió a finales del período Cretácico superior hace aproximadamente entre 75 a 70 millones de años en el Campaniano y Mastrichtiano, en lo que hoy es Norteamérica. Descubierto en 1855, es uno de los primeros dinosaurios descubierto en América del Norte y Asia. Su nombre proviene del griego antiguo -«diente que hiere»-, haciendo referencia a los dientes de este dinosaurio, que son diferentes al de los otros terópodos. Los dientes tienen prominentes filos orientados apicalmente. Estas dentaduras «hirientes», sin embargo, son en su morfometría más parecidas a la de los reptiles herbívoros, y sugieren una dieta omnívora.

 

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 El «dinosauroide»

En 1982, los científicos Dale Russell y R. Séguin publicaron un artículo en el que detallaban la reconstrucción completa de un stenonychosaurus, una especie ahora asignada al género Troodon, basada en un esqueleto incompleto descubierto en Alberta en 1967.

Y aquí es donde llegamos a lo realmente interesante. Conjuntamente con el estudio del Troodon, los investigadores se dieron a la tarea de imaginar una posible evolución del animal, de no haberse extinguido. La idea partía de que el Troodon poseía un cerebro muy grande en comparación con su tamaño corporal, lo que le habría permitido evolucionar, hipotéticamente, a una especie de dinosaurio antropomórfico, un reptiloide. A este posible descendiente le llamaron «dinosauroide». Dale Russell, procurador del Museo Canadiense de la Naturaleza de Ottawa, conjeturó la posible trayectoria evolutiva que pudo haber tomado el Troodon de no haber perecido en la extinción masiva del Cretácico-Terciario hace 65 millones de años, sugiriendo que habría evolucionado siguiendo un plan similar al de los humanos.

Durante un gran tiempo geológico, Russell observó que había habido en esta especie un aumento constante en el cociente de encefalización o EQ -el peso relativo del cerebro cuando está comparado con otra especie con el mismo peso corporal-. Russell había descubierto el primer cráneo de trodóntido, y observo que mientras su EQ era bajo comparado a los seres humanos, era seis veces más alto que el de otros dinosaurios.

Y esa es la clave: si la tendencia en Troodon se hubiese continuado hasta el presente, su cavidad cerebral podría medir 1100 centímetros cúbicos, un tamaño comparable al del cerebro de un ser humano. Troodontids tenía dedos semi manipuladores, capaz de agarrar y transportar objetos hasta cierto punto, y  visión binocular. Russell propuso que este dinosauroide, como la mayoría de los dinosaurios de la familia de los trodóntidos, habría tenido ojos grandes y tres dedos en cada mano, uno de ellos con disposición opuesta a los otros dos.

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Como con la mayoría de los reptiles modernos (y pájaros), concibió sus órganos genitales como órganos internos. Russell especuló que habría requerido un ombligo, como señal de comunicación por placenta. Sin embargo, no habría poseído de glándulas mamarias, y habría alimentado a sus jóvenes regurgitando el alimento al igual que los pájaros. Especuló que su lengua habría sonado similar al silbido de un pájaro.

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Modelo del hipotético, Museo de dinosaurios, Dorchester.

Para finalizar nuestro artículo, es importante decir, que es ilógico pensar que en la inmensidad del universo, no pueda existir ningún mundo que reúna las condiciones perfectas para la vida tal y como se han dado en la tierra. Quizás con nuestra tecnología actual sea imposible de momento detectar estos planetas, pero este hecho no es una condición para negar su existencia. Si creemos a los testigos que cuentan haberse  topado con seres de aspecto antropomórfico, y que lo cuentan, y los describen con pelos y señales, ¿por qué ser tan escépticos? Si tuviéramos en cuenta lo anteriormente expuesto, -que sí podría ser posible la existencia de especies originadas en otros lugares en donde efectivamente se cumplieran las mismas condiciones de habitabilidad que en nuestro mundo-, sería muy probable que las especies que allí se hubieran desarrollado pudieran, por pura evolución convergente, llegar a parecerse físicamente a los humanos.

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Si dichas formas de vida, hubiesen surgido, con millones de años de antelación a nosotros, y hubiesen llegado a un nivel evolutivo tecnológicamente superior a nuestra especie, habiendo conquistado quizás la posibilidad de viajar a través del espacio y el tiempo, creo que sería muy factible, que los avistamientos que narran testigos de todo el mundo y de todas las clases sociales sean reales.

Una investigación de Pablo Varela.

Ufopolis 2013

1 Comentario

  1. La verdad es que la primera vez que oí hablar de los «reptilianos» me partía la caja, pues soy bastante crítico y creo en las obviedades pues es lo que realmente te hace ver con sensatez algo que de verdad no tiene explicación o es extraño a otras cosas que ni con «pinzas» se puede coger.

    Pero efectivamente si no hubiera caído un meteorito esos seres podrían haber evolucionado a un ser bípedo e inteligente con lo cual teniendo en cuenta que un planeta que se hubiera creado a la vez que la tierra y no antes pues viendo los millones de años que hace que se extinguieron es fácil pensar que esos seres habrían evolucionado bastante….

    Recordemos que el planeta tierra ha tenido varias extingciones y la vida ha tenido que partir en alguna ocasión prácticamente de cero. Así que de nuevo entramos en lo mismo, planetas que hubieran nacido a la vez que la Tierra y sin ninguna extinción pues… 2+2=4, pueden perfectamente haber colonizado las estrellas.
    Nosotros ahora con la casi difunta sonda Kepler acabamos de descubrir cientos de exoplanetas candidatos a planeta habitable por estar en lo que se conoce como zona habitable y propicia para haber creado o crear vida.

    Recordemos que a principios del siglo 20 estábamos pensando en volar, y a mediados del mismo ya estábamos en la Luna, sólo en 50 años. Ahora imagina otra civilización, próspera con más antigüedad, es evidente.

    No hay más ciego que el que no quiere ver.

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